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En una zona ampliamente conocida por la fertilidad de sus tierras, que resultan ideales para cultivar frutas y verduras lozanas, la gastronomía local utiliza ingredientes de los más selectos, ya que las especialidades propias de cada establecimiento incluyen productos regionales elaborados natural y artesanalmente.
La variada propuesta oferta gastronómica comienza con aperitivos: tablas de quesos y ahumados de salmón, trucha, ciervo y jabalí; pickles, hongos o liebre en escabeche, encurtidos, etc.. Luego, los platos típicos regionales tales como pastas caseras con salsa de crema de morillas (hongos silvestres) o un arrolladito de cordero patagónico sazonado con aromáticas de la zona; una trucha al roquefort, strudel de verduras o un delicioso plato de endivias gratinadas, sorrentinos rellenos con trucha ahumada con salsa de crema de nuez… Todo esto y muchas exquisiteces más que nos brinda nuestra tierra y nuestros hábiles cocineros con su toque experto nos maravillan a la hora de sentarnos a la mesa.
Para acompañar los platos contamos con la tradicional cerveza casera, en sus diez variedades: la rubia clásica, tres variedades de cerveza negra, tres variedades frutadas, una cerveza picante, cerveza de trigo y la última creación del maestro cervecero: cerveza de otoño con miel y lúpulo en flor, que se puede pedir en cualquier restaurante o en su local de elaboración.
Para beber son también recomendables los deliciosos licores caseros y los jugos de frutas regionales: cereza, frambuesa, frutillas, casis, etc.
A la hora de los postres los protagonistas son los helados artesanales, con los sabores que van desde las cremas de frutas (calafate, casis, mosqueta), al extravagante aporte de la leche de oveja incorporada como ingrediente regional. También se destacan deliciosas variedades de chocolates y las copas de frutas regionales frescas con crema o helado.
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